CARACTERÍSTICAS DE LA LITERATURA GRIEGA
- Originalidad y permanencia
- La lengua
Cuando hablamos de literatura griega, en realidad estamos
refiriéndonos a una variedad muy amplia de manifestaciones desarrolladas en
varios dialectos regionales emparentados entre sí, y que comparten un mismo
trasfondo cultural y un desarrollo histórico común.
Entre todas las expresiones literarias de Occidente, la
griega se destaca por la originalidad de sus manifestaciones, la permanencia de
su modelo y su comprensión profunda del espíritu humano.
Desde sus orígenes, los griegos desarrollaron una literatura
centrada en el hombre y estrechamente vinculada a las leyendas y la mitología.
De esta coexistencia entre lo enteramente humano y lo sobrenatural surgió un
abanico muy variado de temas y motivos que los artistas supieron desarrollar con
gran maestría.
Esta literatura se desarrolló con escasa influencia exterior hasta
la época helenística. Su singularidad se reconoce en la creación de los géneros
básicos que han perdurado hasta nuestros días: la poesía épica y lírica, el
drama y variadas formas de la prosa (filosofía, historiografía, oratoria).
El proceso de desarrollo y difusión de la literatura griega
se mantuvo con continuidad a lo largo de los siglos. De la misma manera que
sucede con la literatura de otros pueblos, la griega comenzó siendo oral y
luego pasó a ser escrita; los textos transmitidos oralmente se volcaron en
papiros, luego en pergamino y más tarde fueron traducidos e imitados en otras lenguas.
Clío, musa de la historia
P. Mignard,
1689 www.ladeliteratura.com.uy
LA LENGUA
PALABRA, LETRA Y PENSAMIENTO
El griego pertenece a la familia indoeuropea, que comprende
lenguas que van desde el celta de Europa occidental, hasta sánscrito en la
India.
En sus primeras etapas, el griego debió de presentar diversidad
de formas, producto del intercambio entre los pueblos que se iban desplazando
por la región. A medida que cada zona conformó su propio perfil cultural,
también la lengua adquirió matices regionales y se consolidaron seis grupos
dialectales principales: dialectos del noroeste, arcadio-chipriota, jónico,
ático, eólico y dórico. Al interior de ellos había, a su vez, variantes
locales.
Un rasgo peculiar de
la literatura griega es el uso de lenguas literarias que son empleadas de forma
estandarizada según el género, incluso fuera de la región dialectal original:
el drama, la filosofía, la historia y la oratoria tuvieron preferencia por el
ático; la epopeya se desenvolvió en una lengua que nunca se habló pero cuya
base es jónica; el dórico y el eólico dominaron en la lírica.
Con el paso de los siglos se fue conformando una variedad
lingüística (Koiné), derivada del ático y con elementos jónicos, que finalmente
se consolidó como lengua de comunicación universal en toda la cuenca del
Mediterráneo y jugó un papel muy importante en la propagación del cristianismo.
Respecto de la
escritura, sus orígenes se remontan a la Edad del Bronce en el Egeo. Allí se
desarrollaron tres sistemas: el jeroglífico minoico, el lineal A y el lineal B.
El jeroglífico minoico (entre el 2000 y 1600 a.C.) era de carácter
ideográfico y fonético, es decir que combinaba elementos conceptuales y
sonidos. Probablemente estuvo vinculado a la escritura egipcia.
Los textos más antiguos de la llamada escritura lineal A (que
aún no ha sido descifrada completamente) se encuentran en tablillas procedentes
de Cnossos y datadas aproximadamente por el 1500 a.C.
Alrededor del 1400 a.C. surgió el código lineal B-, que se
extendió también por Grecia continental (Micenas, Tirinto, Tebas). Ambos sistemas
utilizaban signos bastante simplificados en forma cursiva.
Con la invasión de los
dorios desde el siglo XII a.C. desaparecieron los vestigios de la escritura,
hasta que en el siglo VIII a.C. reaparecen algunos textos escritos en un
alfabeto de origen fenicio. Su evolución derivó en el alfabeto jónico, muy
similar al que se emplea actualmente y que fue oficializado en el 404 a.C. Este
alfabeto tenía una base fonética, era mucho más simple que los anteriores e
incorporó las vocales.
El paso de la oralidad a la literalidad fue fundamental para el
desarrollo cultural y abrió el camino hacia la democracia. La propagación de la
escritura facilitó el acceso al conocimiento y fomentó el desenvolvimiento del
pensamiento científico, la abstracción y la lógica: la posibilidad de volver al
texto tantas veces como cada individuo lo requiera, contribuye a la actitud
analítica del lector.
Asimismo, permitió la fijación de las leyes y la conservación
de las antiguas composiciones poéticas, deteniendo el proceso natural de transformación
y reinterpretación de la tradición oral.


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